Vida de barones
La habitación de los barones demuestra como, también en la intimidad, los señores de antaño necesitaban símbolos de su poder. La cama está protegida con un cortinaje y tiene muchos colchones apilados, señal de distinción; y el armario está lleno de vestidos de etiqueta y de ceremonia de la época.
Los barones, por el hecho de haber financiado la construcción de la iglesia, gozaban del derecho de tener un pasillo que comunica directamente su habitación con la capilla.
En prácticamente todas las dependencias de la fortaleza está presente la Corona, seña distintiva de la baronía. En el caso de los retratos, los que tienen la corona en la parte superior del marco son los hijos primogénitos que, en su momento, heredaron el título.
Los tapices bordados con hilos de oro y los distintos documentos que encontramos en las vitrinas de la sala (dos testamentos de gran valor; un documento del siglo XII donde firma “un sacerdote indigno de servir a Dios” - formulismo de la época como voto de humildad- y los inventarios de las tierras que, por ley, se tenían que hacer cada 30 años), son elementos de gran importancia histórica.